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Extraño tanto a mi yo de antes

"No sé cómo decirlo pero, extraño mucho mi vida antes de ser mamá y me siento mal por sentir eso" - comentó una mamá. "Te entiendo, yo me siento así también, a veces me pregunto si volveré a dormir de corrido alguna vez" - contestó otra - "Uff, yo extraño tanto fumarme un cigarrito con mi esposo y tomarme una cerveza mientras platicamos..." - "y yo también! esa libertad que tenía antes..."


Yo también me extraño. Yo también extraño a la Mariela que andaba corriendo por la vida sin fijarse en nadie más que en su propio paso, en sus propios planes...a la Mariela que iba cantando en el tráfico "BRUTA CIEGA SORDOMUDAAAA TORPE TRASTE TESTARUDAAAA" Yo también extraño a mi yo del pasado que se quedaba hasta las 3am fumando (sí, fumé muchos años) con sus amigas y unas copas de vino rosado (mi favorito). A la que tenía un cafecito en la mañana con las de primaria y de ahí me paso a la comida en casa de Mariana, me arreglo en la camioneta y voy un rato a lo de Sofía y ya en la noche termino en el Salados de Colinas para unos clamatos con mis amigos de medicina.


Extraño poderme poner un vestido con unos tacones que combinan padrísimo con mi bolsa y aretes. Extraño bañarme por horas mientras escucho a Ludovico Einaudi de fondo, tranquila, sintiendo el agua calientita en mi espalda. Extraño las largas conversaciones con mi esposo, hablando sobre el universo, sobre las distintas religiones, sobre nuestras anécdotas de más jóvenes.


Hoy todo es distinto. Hoy en lugar de Shakira voy escuchando "The Happy Song" y rogando a Dios que mi bebé aguante un ratito más sin llorar. También me desvelo, pero no fumando y tomando, sino dándole de tomar a Diego y amaneciendo cruda, pero porque alguien más me tomó a mí. Hoy también vivo a la carrera pero no con 4 planes sociales, sino con las siestas que debe tomar de acuerdo a sus señales de sueño. Esta vez me cambié 9 veces en año nuevo porque me quería vestir bonita, pero si me pongo este vestido no podré darle pecho a Diego y si no me pongo jeans, cómo me siento con él en el piso cuando quiera explorar, y si me pongo ésta chamarra de cuero no podría portearlo cómodamente...

Hoy mis baños son con prisa contando los minutos que mi bebé aguanta sin verme, sin música para poder oírlo si llora. Hoy las conversaciones con mi esposo son interrumpidas cada 3 segundos porque pérame ya se manchó, a ver qué me decías? ah si, hablaste con tu amigo ay no Diego no te vayas a pegar, a ver, y qué te dijo, Luis? ah si a ver otra mordida y ya nos vamos a jugar, perdón, amor, no te oí es que justo Diego gritó, bueno me cuentas al rato mejor.


Extraño tanto a mi yo de antes, sobre todo porque mi tiempo era mío, mi cuerpo era mío, mi espacio era mío. Y no me malinterpreten. Esto no tiene nada que ver con el inmenso amor que le tengo a mi hijo. Claro que me gusto más ahora, disfruto más ahora, gozo todo más ahora. Pero a veces, en el silencio de la madrugada, cuando ya hay calma, respiro profundo y me abrazo sabiendo que lo que me dijo Alicia es cierto: "es que ahorita no es mi momento, es el de mi hijo". Ahorita no es MI etapa, ahorita no soy yo la protagonista de mi propia historia. Ahorita mi bebé es el más importante, porque aunque mamá feliz es bebé feliz, definitivamente ahorita, mi bebé es más vulnerable. Ya me recuperaré después, renaceré de las cenizas como Fawkes (el Fénix de Dumbledore, si no supiste, vete a leerlos). Ya me re-conoceré después. Ahora más divertida con un repertorio más amplio de canciones, ahora más tranquila sabiendo cómo manejar menor mis emociones, ahora más fuerte habiendo cargado por tanto tiempo a mi hijo, ahora más sabia, más interesante y más empática.


"A mí lo que me ayuda es que mi esposo no se mete a mi drama" - contestó alguien - "me comprende, me escucha y me abraza validando que sí, él también me extraña, pero le gusto más ahora desde que soy mamá, me explica que ya llegará el momento donde dormiremos toda la noche pero extrañaremos tenerlo aquí en la cama con nosotros. Que son etapas, que hay que disfrutar".


Si tú también te sientes así, abrázate, déjate abrazar y reconoce tu emoción. Te entiendo. Está cañón ser mamá porque te olvidas de ti por un ratito para darte completita a tu hijo. Eres un caudal de amor siempre disponible y eso es muy difícil, pero definitivamente, la mejor forma de amor que existe en los seres humanos.



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