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Estar en el presente

Una vez leí algo que me hizo reflexionar mucho. Era una pregunta que decía: "¿cuánto tiempo puedes estar jugando con tu hijo sin ver el celular?". Cuando la leí pensé: "uy, muchísimo! es súper divertido!". Y entonces empecé a hacer mucho más consciente dónde ponía mi atención, cuánto tiempo "aguantaba" jugando con mi bebé de verdad pensando en lo que estaba haciendo, viéndolo para que cuando me volteara a ver buscando mi mirada como referencia emocional, la encontrara.



Pues resulta (y resalta avedá) que mi tiempo de atención plena era bien poquito. Que estaba acostumbrada a que, como Pediatra, siempre me estaban llegando mensajes del tipo "doctora, no la quiero molestar pero una dudita rápido, qué zapatos le compraré a mi bebé? ¿doctora, no es consulta pero bien rápido, cuánto me dijo que duraba la tos? es que guadalupe ya tiene 3 semanas y el papá me dice que ya le dé algo"...Y entonces, dentro de esta costumbre también estaba mi constante "desatención" por así decirlo, del presente. "Pobres de los que me rodean!" - pensé - "cuántas veces les dejé de poner atención por estar atenta a mis mensajes en el celular!".

Esto, sumado a mi TDAH jajajaja, me hizo recapacitar mucho.


Se dice que un niño sabe que existe cuando es mirado. Sabemos que los bebés nacen en fusión con su madre y que alrededor de los 9 meses se van despegando jalados, por así decirlo, por otra figura de apego que en la mayoría de las ocasiones es su padre (sí te quiere, papá, sólo que se está separando de mamá poquito a poco y eso le da ansiedad). Entonces, si un niño sabe que existe cuando es mirado, qué importante es mirarlo!!! Es crucial que cuando nuestro niño nos busque la mirada, que cuando quiera tocar base de seguridad con nosotros, que cuando logre algo y te voltee a ver como diciéndote "VISTE, MAMÁ, VISTE, PAPÁ!? CÓMO SUENA MI SONAJA CUANDO LA AGITO?! YO LO HICE SOLITO!!!"...te vea viéndolo orgullosa y orgulloso. Es crucial para que sepa que puede seguir creciendo, explorando y aprendiendo, porque está seguro. Cuando un niño se siente seguro, aprende. De lo contrario...si cuando te voltea a ver tu estás, digamos por ejemplo, viendo el celular, el mensaje que le mandas y que él interpreta es: "ese celular es más importante que yo." Qué fuerte, pero es verdad.


MARIELA PERO ES SÚPER DIFÍCIL!!!...ya sé. Porque lo difícil de la atención plena es que nos hemos desacostumbrado al aburrimiento, a la imaginación....las redes sociales cada vez hacen videos más cortos y nuestra atención cada vez es menor. Aparte, súmale que nuestros bebés no hablan jajajaja y cuando lo empiezan a hacer, no se les entiende bien....y cuando se les entiende bien pues a veces no tienen una conversación tan sofisticada y entretenida. Entonces, sí es difícil. Y también entran otros factores como el hecho de que si tus papás no sabían convivir contigo, no sabían sentarse en el tapete y jugar a que el dinosaurio RAAAAWRRRR está jugando a la pelota con el perritoooo WUFFWUFFF....y llegó el carrito RUUUUUMMMM y destruyó la torreeee PLACATELAS!....pues entonces se incrementa el grado de dificultad porque no aprendiste a jugar. Pero tener a un papá y a una mamá sin celular, con atención plena y gozando el juego con nosotros, es lo que todos hubiéramos querido de niños.


A veces está esta creencia de que tenemos que "regalarles un hermanito" a nuestros hijos para que jueguen con ellos...y sí, qué bonita la fraternidad. Mis mejores amigos son mis hermanos. Pero los mejores compañeros de juegos son nuestros papás porque son nuestras figuras de apego los primeros años de vida. De mis mejores recuerdos en mi infancia son mi papá apagando todas las luces y prendiendo una lámpara de gas en la cocina con sábanas como guarida, contándonos historias de miedo a la hora de la cena. De verdad se metía en el papel y disfrutaba con nosotros y nosotros lo sentíamos.


Y sé que tenemos como mil pendientes, que el trabajo no termina y que a veces hay urgencias (dímelo a mí que a diario me marca algún papá contándome estresado que su bebé se cayó de la cama). Pero podemos ser más inteligentes a la hora de usar el celular. Podemos dejar los mensajes en silencio y las llamadas con sonido (mi lema es: ningún papá con un bebé convulsionando me va a mandar whatsapp, me va a marcar). Podemos destinar tiempos para revisar mensajes y decírselo a nuestros hijos "permíteme 15minutos porque necesito trabajar en el celular un momento y regreso contigo". Esto aplica para tu pareja también, qué feo se siente estar hablando y que el de enfrente esté enfocado en el celular. Mi papá me decía: "¿a quién tenemos en la conversación ahorita? de perdido platícame para no sentirme ignorado".


Otro punto importante es que ya se sabe que el celular va creando adicción por los picos de dopamina que hace que tu cerebro secrete, por eso cada vez ves más memes, cada vez tardas más en "desatontarte" de tiktok y cada vez duras menos poniéndole atención a una conversación entre amigos. Y por último: LOS NIÑOS IMITAN EL COMPORTAMIENTO DE SUS PADRES, NO SUS PALABRAS. Monkey sees monkey does. Si quieres que tu hijo lea, que te vea leyendo. Pero si quieres que cada vez que se aburra, que le incomode la conversación o que no quiera estar en un lugar, agarre el celular en lugar de usar la imaginación, de confrontar la incomodidad o de ponerle atención al momento, sigue usando el celular frente a él en cada momento.


Espero que estas palabras te hagan reflexionar de una manera positiva, tratando de ser mejor cada día por ti y sobre todo, para los chiquilines que te aprenden a diario. Gracias por leerme! Un abrazo fuerte.

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Muchos dirán que es “imposible” pero comparto el pensamiento que el buen amigo Lukini dice: —“lo imposible solo cuesta un poco más“—

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