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Dale la importancia a lo que haces




En el desgaste diario que implica ser mamá, en el cansancio de las mañanas después de una noche de muchos despertares, en el malhumor que a veces arrastramos por tener 500 pendientes en nuestra cabeza...podemos evitar llegar al burnout si utilizamos una estrategia muy bonita.


Cuando hacemos algo por un bien mayor o conociendo el efecto positivo que éste tiene, cambia también nuestra manera de verlo y con esto nuestra actitud hacia la acción. Yo recuerdo, en mis años de residencia, que había dos intendentes que limpiaban a diario los cubículos donde internábamos a los prematuros. Todos los días pasaban, una en la mañana y otro en la tarde. La de la mañana iba escuchando música feliz, cantando, con la sonrisa en la cara y el trapeador en las manos. "Buenos días, doctores! ¿Cómo amanecieron hoy? ¿Qué tal el que está postguardia? Uy, tocó Mario! Seguro ingresaron muchos bebés con lo salado que está jajaja" - "Buenos días, Gina!" Saludábamos de regreso con la sonrisa que acababa de sacarnos en medio del cansancio.

La de la tarde, por otro lado, tenía cara malhumorada la mayor parte del tiempo. No sé cuál era su historia detrás del entrecejo fruncido pero definitivamente no era agradable topártela en el pasillo. Ni conversación había, ni contacto de miradas, ella solo llegaba, hacía su chamba y se retiraba.


Un día que me quedé a comer en el hospital, lo cual hacía casi siempre porque era foránea y eso de comer tiras de pollo congeladas todos los días en mi departamento no era lo más saludable...Gina me preguntó si podía acompañarme. "Por favor, siéntese, Gina! Así no como sola". Mientras comíamos platicamos de todo un poco y dentro de esa plática le pregunté: "Gina, ya dígame, por qué le gusta tanto su trabajo? No sé si sea solo yo pero es que de verdad se ve que lo goza!" y me contestó algo que se me quedó muy grabado..."cómo no lo voy a gozar, si yo soy la que evita que los bebés se mueran!". "¿evita que los bebés se mueran? pero si usted...bueno usted..." - me quedé sin palabras, no sabía cómo decirlo..."si, doctora, yo sólo limpio sus cuartitos...pero eso evita infecciones! ¿sabía usted que en prematuros, las infecciones dentro del hospital son de las principales causas de muerte? y yo tengo el honor de ser quien los salve de morir de esto! cuando estoy limpiando el techo, fregando los pisos, esterilizando cada parte de la incubadora, de los ventiladores, de las sondas de alimentación, lo hago sabiendo que estoy salvando la vida de cada uno de ellos, que sin mí, otro escenario sería..."


Uff! Qué gran enseñanza me llevé ese día de Gina. Y lo mismo quiero compartir hoy a ti. Yo la aplico en todo lo que hago siempre que me acuerdo pero sobre todo siempre que siento que las horas pasan y los días son largos y me siento abrumada con la continuidad de la rutina diaria. La maternidad es hermosa pero es pesadísima si no le encontramos un sentido a cada cosa que hacemos. Por eso hoy quiero recordarte que si cuando le das de comer a tu bebé le das lactancia materna...QUÉ GRAN REGALO LE ESTÁS DANDO A TU BEBÉ! UNO QUE LE DURARÁ TODA LA VIDA. La leche materna disminuye hasta en un 200% la posibilidad de Diabetes tipo 1 en un futuro, baja la probabilidad de hospitalizaciones y gravedad de cada infección durante todo el tiempo que le des de tu leche, no me meteré en el porcentaje de cada una de ellas porque son muchísimas (infecciones de oído, diarrea aguda, neumonía, sepsis, asma, alergias alimentarias, hipertensión arterial, obesidad y un largo etcétera). Y si no le das leche materna pero sí haces tomas con biberón con mucha consciencia, mucho contacto visual, cantos, arrullos y apapachos entonces entras de lo siguiente: La nutrición emocional que le estás regalando a tu bebé cada vez que lo miras con atención plena está formando su autoestima, su valor personal, le estás diciendo que existe porque su madre lo mira.


El apego se va formando día con día, no es sólo un momento piel con piel cuando nacemos, es cada risa, cada palabra, cada explicación, cada "pedro, aquí estoy, te escucho" "maría, mira, vamos a sentarnos a jugar en el tapete" y esto también tiene ciencia detrás. En la medida en que platicamos con nuestros hijos, jugamos con ellos, se sienten escuchados por nosotros y los vamos conociendo siempre en sintonía emocional, vamos haciendo que liberen oxitocina, que baje el cortisol (la hormona del estrés) y, sobre todo, que se sientan parte y miembros de nuestra familia, de nuestra sociedad. Esto es lo que hace hombre y mujeres de bien, los que tuvieron padres amorosos que les ponían atención. Cada cosa que hacemos o dejamos de hacer como padres y madres tiene un efecto poderosísimo en el alma y cerebro de nuestros hijos. Encuéntrale el motivo a todo lo que haces, dale sentido a cada tummy time, a cada momento piel con piel, a cada juego en el tapete y luego a cada conversación con tu adolescente en el carro camino a un quinceaños. A mí me gusta imaginarme el cerebro de mi bebé haciendo millones de conexiones neurológicas mientras succiona cuando come, y luego me imagino su paladar prendiéndose con colores cuando prueba un alimento distinto, y luego su microbioma intestinal colonizándose con bacterias buenas cuando le doy una calabacita, y luego su corteza prefrontal empezando a formarse cuando le digo que a papá no le pegamos en la cara, y luego su corazón latiendo emocionado cuando lo abrazo y lo lleno de besos. Encuéntrale el sentido a cada cosa que haces y verás como evitas el burnout de la maternidad y la paternidad, porque criar y acompañar a un niño es de los trabajos más importantes que existen...y de los más pesados también.


Lo estás haciendo bien, te abrazo fuerte y te deseo que hoy sepas que tus decisiones son importantes en la vida de la persona que más amas.

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2 Comments


Me encantó , gracias 🙏 ❤️

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Miguel de la Cruz
Miguel de la Cruz
Dec 30, 2023

👊🏼 gracias !

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