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Después de la tormenta, llega la calma

Hoy, después de muchos meses y demasiadas mañanas de verme en el espejo con un reflejo cada día más despeinado, decidí ir a la estética. Ya había ido dos veces antes después de que nació Diego. La primera fue a sus 3 meses y fue lo más sencillo del mundo. Lo llevé porteado en su fular elástico y sólo le di pecho, durmió, le cambié el pañal y le volví a dar pecho y ¿qué creen? volvió a dormir. Todo fluyó y yo pensé "qué tonta fui al creer que sería complicado".

Luego fui cuando Diego tenía como 5 meses y todo volvió a ser mágico. Lo llevé en la mochila ergonómica, seguía con LME así que sólo le di pecho, lo senté en mi regazo, le volví a dar pecho, jugó con dos juguetitos en el asiento del car seat que bajé, lo porteé, se durmió y listo, habíamos terminado.

Hoy fue muy distinto. Creo firmemente que la maternidad es como los videojuegos...entre más experto te haces más difícil se va poniendo cada nivel pero al mismo tiempo, aunque es más retador, también es más divertido. Y había estado pateando la cita para hacerme un retoque en el cabello pero este chocoflan que me andaba manejando ya daba lástima, así que me armé de valor y dije "chinguesumadre" e hice cita. Una súper ventaja que tengo es que mi amiga es la dueña de su estética y es madre también así que me siento muy comprendida por ella. Le dije: "Melissa, sepárame un sábado donde no tengas prisa porque llevaré a Diego y ya casi tendrá un año, así que no sé qué pueda pasar, perdón de antemano." "Aquí te vemos, no te preocupes, quedarás preciosa." me contestó Melie (les digo que soy afortunada de tenerla en mi vida)

Me preparé con varias cosas:

1.      Mi madre. No sabía si la iba a necesitar pero mejor llevarla y no necesitarla que necesitarla y no tenerla. Le expliqué que serían varias horas, que quizás ni querría estar con ella Diego porque ahorita trae una ansiedad de separación digna del año y del "estoy aprendiendo a caminar, mamá, no te me despegues", pero que la necesitaba para tener paz y ella dijo: "ya separé todo el día, cuenta conmigo". Qué bonito necesitar a tu mamá y saberla disponible incluso a esta edad.

2.      Llevé snacks: algo sencillo porque a veces ni come nada. Algo que no embarrara tanto porque qué pena mancharle el lugar a Melie. Y algo que le gusta mucho, aunque eso cambia todos los días. Melón será y una galleta de arroz.

3.      Dos juguetitos, uno que le encanta que suena como sonaja y huele a babas de él (sospecho que es su figura de apego) y otro novedoso que hace soniditos y tiene lucecitas que le acaban de regalar en Navidad.

4.      Mi mochila ergonómica que seguimos usando

5.      Mis bubis porque seguimos con pecho sin planes de destetar pronto

6.      Mi sudadera de lactancia que compré en amazon porque ya no le encanta que lo cubra con el cubrelactancia y me sigue dando pena sacar la bubi a diestra y siniestra enfrente de gente que no conozco o de hombres o no sé, ya saben, fui a un colegio católico bastante conservador (saludos a mis maestras de religion del Liceo jajaja)

7.      Y Dios que me bendiga


Cada bebé duerme distinto porque es único en su especie, y aunque hay patrones regulares según la edad, Diego siempre se ha salido de la estadística y nunca me ha servido ninguna tablita de las sleep coaches respecto a horarios de siestas, hoy por hoy sigue durmiendo cada dos horas aproximadamente así que como se había despertado a las 9am, dije yo para mis adentros: "adentros, si nuestra cita es a las 10:30am, para las 11am estará dormido y todo fluirá increíble" JAJAJAJA Mariela ilusa.

Llegamos y para las 11am yo ya estaba siéntate, párate, siéntate, arrúllalo, pecho, siéntate, portéalo, párate, arrúllalo A VER ASÍ NO PUEDO ESPERENME TANTITO TODOS! La realidad es que antes me estresaba TANTÍSIMO cuando no se dormía (antes estoy hablando de como de los 0 a los 6 meses) y ya hoy digo..."¿no te quieres dormir? pos no nos dormimos" y lo saqué de la mochila, se lo pasé a mi mamá y así estuvimos un rato, con ella a lado sentada con Diego en su regazo pasándole juguetitos, luego los snacks que sólo quiso dos mordidas, luego me lo pasaba, luego le di pecho otra vez y de repente y de la nada...bostezó...y dije AHORA ES CUANDO. Pusimos pausa al proceso del cabello y me alejé un poquito de la gente para poderlo arrullar dándole pecho hasta que cayó y vi la luz. Lo pasé a la mochila y lo porteé en su siesta por 2 mágicas horas.

Creo que sólo una madre puede comprender la paz que se siente cuando el bebé se duerme. El cerebro se desconecta. De verdad creo que más que el beneficio al cerebro del niño, las siestas las hizo Dios para que nosotras descansáramos jajaja tal vez por eso se van haciendo cada vez menos con la edad, y ya cuando eres experta entre los 3 y 4 años de tu hijo, ya dejan de tener siesta porque mamá ya no las necesita jajajajajaja no se crean, esto es broma. Pero me podrán comprender la relajación en mi cara cuando Diego cayó rendido en mis brazos y se quedó dormido mientras pudieron pintarme el cabello (que por cierto aclaro que sí es compatible con la lactancia), secármelo, ponerme calor y hasta el tratamiento después de la decoloración (el tratamiento Brazilian no se recomienda pero hay mucho otros como el Tokio que sí)...fue mágico. Y entonces Melie me dijo algo que quiero compartirles hoy: "siempre después de la tormenta, llega la calma, ¿verdad?" mientras me enjuagaba el shampoo de mi cabello mojado pasándome agua calientita por toda mi cabeza relajándome aún más.


Siempre después de la tormenta llega la calma, siempre después del caos hay paz. Y esto aplica en todas las etapas, en todos los momentos de todos los días. No hay manera de que siempre haya paz o siempre haya calma, sería imposible y así no funciona la vida. La vida es opuestos, para ser felices tenemos que conocer la tristeza. Para conocer el enojo tenemos que conocer la alegría. Para apreciar la salud tenemos que saber que existe la enfermedad. Para entender la paz tenemos que pasar por el caos. Así es esto, así es esta montaña rusa tan divertida. Al final Diego se despertó porque estuve muchas horas en la estética (era justo y necesario) y se puso a gatear (aquí entró mi mamá superheroína que estuvo persiguiéndolo por todos lados) y volvimos al cárgame, bájame, camíname, quiero gatear, cárgame, etc...pero se logró, salí con el corte de cabello y retoque de tinte que tanto deseaba. Y si eres hombre y estás leyendo esto quizás no sepas de qué hablo cuando digo que era justo y necesario. No es sólo la superficialidad de tener un buen corte de cabello, o el hecho de dedicarle unas horas a la imagen personal. Sé que hay prioridades y quizás alguien más piensa "¿neta? ¿tanto show para un peinado?" No es eso. Es irme recuperando, es irme re-encontrando, es volver a hacer cosas por mí después de dedicarle mi vida entera a alguien que amo tanto. Es estar bien yo y como consecuencia estar bien para mi bebé también. Es darme la importancia que merezco porque yo también importo.

Y habrá mamás que lean esto y piensen, UFF QUÉ PESADO, yo prefiero dejarlo en casa y tomarme esas horas solita en la estética. Y se vale. A mí me gusta más el caos de llevar a Diego, porque me estresa mucho cuando llora cuando no me ve, porque seguimos siendo de lactancia y estamos muy fusionados y nos encanta, pero sobre todo porque mi idea de maternidad es saber que él va a donde voy yo al menos al principio de su vida porque ahorita me necesita mucho. Y está bien. Es pesado, pero es increíble los recuerdos que estamos formando.

Y bueno, pues esa fue mi aventura en la estética. Divertida, pesadísima, y al final una mezcla de mil emociones que concluyeron en una experiencia inolvidable: "cuando tenías casi un año, Diego, me acompañaste a la estética y fue un CAOS pero lo gozamos."






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